Claves para superar la auditoría fiscal sin sorpresas
14/02/2025
Las auditorías fiscales pueden generar preocupación entre los contribuyentes, pero estar bien preparado hace toda la diferencia. La Dirección General de Ingresos (DGI) de Panamá realiza revisiones para verificar el correcto cumplimiento de las obligaciones tributarias, y cualquier omisión o error puede resultar en sanciones o ajustes en los impuestos a pagar.
Para evitar sorpresas desagradables, es fundamental conocer cómo funciona una auditoría fiscal, qué revisa la DGI y cómo prepararse adecuadamente.
Dicho esto profundicemos en el concepto de la Auditoría fiscal que hace la dirección General de ingresos (DGI) que es un procedimiento mediante el cual la DGI revisa los registros contables, declaraciones de impuestos y demás documentos financieros de una empresa o contribuyente, con el objetivo de verificar que se han cumplido correctamente las normas tributarias.
La auditoría puede ser preventiva (para verificar que todo esté en orden) o correctiva (cuando la DGI detecta inconsistencias o irregularidades).
Existen diversas razones por las cuales la Dirección general de ingresos (DGI) puede seleccionar a un contribuyente para una auditoría fiscal, entre ellas:
✔ Diferencias en declaraciones: Si hay inconsistencias entre la información reportada y la base de datos de la DGI.
✔ Omisión en pagos o declaraciones: Si no presentaste alguna declaración o hiciste pagos incompletos.
✔ Denuncias o alertas: Si un tercero informa a la DGI sobre posibles irregularidades.
✔ Sectores de alto riesgo fiscal: Algunos sectores económicos tienen mayor vigilancia por parte de la DGI.
✔ Cruce de información con bancos o proveedores: La DGI puede comparar tu información con datos bancarios y registros de terceros.
✔ Operativos de fiscalización nacional: La DGI realiza inspecciones presenciales en comercios para verificar que operen de acuerdo con las normativas fiscales, revisando la emisión de facturas, el uso de equipos fiscales y el cumplimiento de las obligaciones tributarias.
Durante la auditoría, los funcionarios fiscales pueden solicitar los siguientes documentos:
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Estados financieros (balance general, estado de resultados, flujo de efectivo).
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Declaraciones de impuestos (ITBMS, ISR, retenciones, entre otros).
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Facturas y registros contables (compras, ventas, costos y gastos).
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Libro mayor y diario con transacciones detalladas.
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Contratos y acuerdos comerciales que respalden ingresos y gastos.
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Nómina y planilla de empleados para verificar el cumplimiento de las obligaciones laborales y fiscales
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Documentación bancaria (estados de cuenta y conciliaciones).
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Inventarios y registros de activos fijos.
Ya que conocemos más sobre la gestión de las auditorías fiscales, te vamos a detallar lo que puedes hacer para estar preparado y evitar sorpresas.
1. Mantén tu contabilidad organizada
La mejor forma de evitar inconvenientes es llevar registros claros y actualizados. Asegúrate de que tus libros contables reflejen con precisión todas las operaciones y que estén alineados con las declaraciones presentadas a la DGI.
2. Revisa tus declaraciones antes de presentarlas
Antes de enviar tus formularios de impuestos, verifica que los datos sean correctos y consistentes. Un error numérico o de clasificación puede levantar sospechas y generar una auditoría.
3. Respalda cada transacción con documentación
Cada ingreso y gasto debe estar respaldado con facturas, recibos y contratos. Si la DGI solicita pruebas, contar con estos documentos reducirá el riesgo de ajustes fiscales.
4. Responde a los requerimientos en tiempo y forma
Si la DGI te notifica sobre una auditoría, atiende la solicitud dentro del plazo establecido. La falta de respuesta puede interpretarse como una irregularidad y generar multas.
5. Evita discrepancias con bancos y proveedores
Asegúrate de que los datos reportados en tu contabilidad coinciden con los estados bancarios y las declaraciones de terceros. La DGI cruza información con otras entidades y cualquier diferencia puede ser un foco de alerta.
6. Consulta con un experto en impuestos
Si no estás seguro de cómo cumplir con todas las obligaciones fiscales, contar con un contador o asesor tributario puede ayudarte a evitar errores y prepararse ante cualquier revisión.
Si durante la auditoría se encuentran irregularidades, la DGI puede:
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Solicitar correcciones en las declaraciones.
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Aplicar multas o sanciones dependiendo de la gravedad del incumplimiento.
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Exigir el pago de impuestos omitidos con recargos e intereses.
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Abrir un proceso administrativo o legal en casos de fraude fiscal.
Para evitar estos problemas, es fundamental cumplir con las normas tributarias y estar preparado para cualquier revisión.
Prepararte con anticipación, responder de manera transparente y tener documentación respaldatoria son las claves para superar una auditoría sin sorpresas.
Si tienes dudas o necesitas asesoría, lo mejor es acudir a un experto en impuestos que te ayude a garantizar el cumplimiento fiscal de tu empresa.